Todo Llega

Lo más interesante que tiene la vida es que todo llega a su fin, ya sean las cosas desagradables o las hermosas. Cuando somos jóvenes, muchas veces ansiamos que transcurra el tiempo rápidamente para convertirnos en adultos y, sin embargo, nos sorprendemos cuando un día estamos frente a una torta con una vela de cera encendida que debemos apagar al cumplir 60 años. Ocurre lo mismo cuando descubrimos que tendremos un hijo y esos 9 meses de espera consideramos que pasan con la lentitud de una tortuga, por las ansias de conocer al bebé, y de nuevo, sin percatarnos, estamos celebrando su primer añito y luego asistimos llenos de orgullo a su graduación. También nos estremece la pérdida de nuestros padres, ya viejitos, cuando creemos que fuimos afortunados por tenerlos por mucho tiempo. Así es la vida.
Por estos días se comienzan a escuchar los tañidos de las campanas por el fin de la epidemia que sumergió al mundo en algo que nadie podía pensar que sucedería a las alturas del siglo XXI. Pensábamos que sólo en tiempos pasados las epidemias eran horrorosas, las personan morían en las calles y lo más triste, no se conocían las causas. Sin estar preparados para un evento de magnitudes catastróficas, se produjeron situaciones similares a aquellas; fue como una guerra mundial sin balas. Un agente microscópico ha truncado la vida de un poco más de 6 millones de personas como cifra oficial, sin embargo, algunos opinan que esos números son mayores, y aunque pensábamos que el encierro y el temor por todo el horror que vivimos por más de dos años no acabaría nunca, ya se inician poco a poco los pasos para llegar a la normalidad.
Por otro lado, los que pintamos canas y conocimos una literatura de ciencia ficción maravillosa, que pensamos que tardaría mucho tiempo en convertirse en realidad, vemos cómo ya están aconteciendo sucesos similares, e incluso, algunos sueños han sido superados: nos transportamos por todo el planeta en pocas horas; se exploran profundidades, tanto en los océanos como en la tierra, que dejaron a Julio Verne con su Nautilus y Viaje al Centro de la Tierra muy atrás; se encontró al Titanic; se exploró la Fosa Mariana a sus casi 11 kilómetros de profundidad; ha sido visitado en su profundidad de 1637 metros el lago Baikal en la Siberia y un volcán de Islandia a 213 metros de hondura. ¡Es increíble! Además, se exploran profundidades en busca de personas desaparecidas con cápsulas diseñadas a tales efectos.
Y qué decir de la llegada, casi de improviso, de los viajes interplanetarios y a la Luna. Ya navega por el espacio un potente telescopio que nos envía imágenes increíbles del sol, y los viajes turísticos al espacio se están haciendo cotidianos. Las comunicaciones están apoyadas por miles de satélites orbitando la Tierra, además de una estación internacional. Algunos países tienen en funcionamiento los llamados trenes balas. Pronto las carreteras y el cielo se verán surcados por transportes super rápidos.
En el área de las organizaciones de las sociedades se han cumplido muchos sueños de miles de luchadores por los derechos civiles de hombres, mujeres, niños, que incluyen la protección a los animales y el medio ambiente. Se han realizado innumerables avances en la educación para todos los ámbitos. Ya se logra habitar una vivienda adecuada con instalaciones sanitarias e hidráulica, tener una atención médica adecuada, procedimientos maravillosos para curar enfermedades y hacer trasplantes de órganos. Se han podido inocular a miles de millones de personas con vacunas que evitan, y hasta han casi erradicado, enfermedades mortales; algunas se han conformado en tiempos récord; estos son algunos de los innumerables avances alcanzados por la ciencia. Para completar ese espectro de que todo llega es necesario continuar jugando con un poco de ficción con las políticas y los derechos de los humanos, para que todos puedan disfrutar de lo logrado en esas áreas tan importantes de la vida, porque aún existen miles de millones de personas que no tienen los derechos necesarios para tener una vida plena.
Y como tengo confianza que todo llega, también llegará la Paz Mundial. Muchas armas de destrucción se han fabricado y casi todos los países cuentan con un buen arsenal, pero también existen suficientes experiencias de lo que representa la paz y el respeto entre las naciones. Sueño que un día todos esos metales que componen las armas constituirán la materia prima para nuevas construcciones sociales.

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