Relaciones Sociales

 Las relaciones sociales es un aspecto de la vida de suma importancia y como todo, son complicadas. Cada persona la entiende a su manera y así la aplica. Técnicamente contempla todas las interacciones de los humanos para una vida en sociedad. Hoy les comento sobre el roce entre las personas en el día a día, no las laborales o de amistad por citar algunas. En mi país la correlación común entre vecinos es endulzada y escandalosa. Expresamos que los colindantes son nuestros hermanos, compartimos muchas veces hasta alimentos. Ahora que he tenido la oportunidad de conocer la de este país veo que el respeto ajeno es su bandera.
 Aquí en Canadá si apagamos la tele o el radio, podemos escuchar el silencio. En las vías prácticamente no se oye el claxon de los vehículos a no ser para alertar sobre un peligro vial. El tan usado teléfono celular no se usa en lugares oficiales y se cumple sólo con ver el aviso impreso. Los vecinos en muchas ocasiones pienso que no están y que sus niños no gritan. Vengo de una zona donde el radio ajeno y su equipo de música es el que escucho. Conozco sus problemas porque lo gritan a todos los vientos. Los carros no tienen regulación para usar el claxon, el que muchas veces me despierta en la madrugada. A los pequeños quiero ir a cargarlo para que su prolongado llanto cese.
Es verdad que en mi vecindario las casas están una encima de la otra y no son insonora. En mi edificio escucho el caminar en los pisos superiores y en ocasiones siento arrastrar objetos. No he podido determinar la causa, son sonidos misteriosos. Mientras que aquí la mayoría de las viviendas están separadas unos metros. Constructivamente para protegerse del frio usan materiales aislantes que a su vez bloquea el sonido externo. También están presente las medidas regulatorias para lograr una convivencia satisfactoria.
Lo curioso es en los almacenes y otros servicios oficiales nadie habla con mayor decibeles de lo necesario para ser escuchado por su interlocutor y mi gran descubrimiento, los niños son los motores de impulso para demostrar que los habitantes de estas regiones son personas amables y buenas. Se establece un intercambio de palabra y de sonrisas por la presencia de los infantes entre los mayores. Esa son las cosas buena de la vida y estoy feliz, el sonido del silencio me elimina el stress.

 

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