Piscinas en Invierno

Disfrutar de la vida a plenitud, significa que podamos hacer muchas cosas, no todas se pueden realizar. No alcanzaría una vida para hacerlo, considerando que algunas llevan entrenamiento, como nadar, pilotear, tirarse de un paracaídas, patinar y muchas más. Otras sólo se hacen y ya, como son viajar, pasear, caminar, leer entre miles.
Hoy hablaremos de nadar, una de las que lleva entrenamiento y si este no se hace desde temprana edad es difícil aprender. El miedo no nos deja, lo digo por mí, ya le conté que nací casi al lado del mar y nunca aprendí a desplazarme por el agua sin hundirme. Tengo dos nietos que nacieron en el interior de un enorme continente a miles de millas de las costas y ya, el mayor esta en vía de pronto aprender a realizar esa disciplina. La ciudad cuenta con innumerables instalaciones de este tipo que funcionan todo el año. Es cómico, con temperatura ambiente de menos tanto, nos preparamos con abrigos, gorros y botas para salir, vamos a la piscina. Alli no existe invierno ni verano, todo es belleza.
Las medidas de seguridad están presente y un grupo de salvavidas recorren constantemente las instalaciones. Me cuentan que de este tipo de establecimiento hay en casi todo los condominios, unos más sencillos que otros y los niños asisten como parte de las actividades de la escuela. Nada que dio le da barba al que no tiene quijada. Nosotros con tanto mar y pocos sabemos nadar. Nuestras piscinas son contadas y por la cantidad de contaminantes en el trópico son difíciles de mantener activas.
Los invito a que disfruten de lo que tienen en su entorno, asistan a esos lugares, naden, liberen energías, un buen ejercicio. No sólo del trabajo vive el hombre, aunque este no se puede descuidar jamás, por supuesto deben pagar una cuota por uso del lugar, por el refrigerio y el café.

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