Los Oficios

Las destrezas que se adquieren en la vida para obtener productos, dar servicios o realizar obras de variadas índoles se denominan oficios. Se obtienen de formas autodidactas o por estudios; pueden ser únicos o diversos; realizarse con calidad o mediocres y adquirirse desde joven, como adulto o en la vejez. El interés personal influye en su desempeño, así como los recursos, algunas personas son tan creativas que son capaces de construirse sus propios instrumentos de trabajo. La práctica es otra esfera importante para el desempeño. Se puede aprender el concepto, pero no el arte o la maestría.
Muchos oficios comienzan a proyectarse por observación de las prácticas familiares o de los héroes del entorno como los músicos, actrices, médicos o policías entre otros. Otros inexplicablemente despuntan, con algo que ni siquiera se menciona en sus áreas y están los que no aceptan los oficios de sus medios, al encontrarles los puntos débiles. Adquirir una habilidad disímil al entorno en que el individuo se desarrolla es un gran reto como desear ser pintor, actor, cantante o doctor, sólo se logra con gran tesón. Algunos oficios requieren de muchos estudios y por lo general se denominan profesionales a quienes los desempeñan como doctores, abogados o ingenieros. Lo más difícil es cuando alguien no tiene ninguna vocación y hace algo por obtener un sueldo, no lucha por encontrar su don.
Los antiguos crearon herramientas y vasijas usando piedras afiladas y el fuego que lo ayudaron a mejorar sus vidas. Luego abrieron las puertas de la creación curtiendo pieles de animales; confeccionando ropas; fabricando vasijas de barro; fabricando calzados y construyendo carretas entre muchas cosas. Así surgieron los alfareros, los zapateros, los fundidores, los herreros, costureros, carreteros, los escribanos y múltiples oficios más, que a su vez originaban ingresos e intercambios.
Los artesanos más avezados, se percataron de que podían obtener mayores producciones en algunos sectores si construían mecanismos, así surgieron los telares, las imprentas, las máquinas de coser y hasta el ábaco, no tenían que contar con los dedos. Todo eso mejoró el acabado y la calidad de los productos. Por ese entonces, al igual que ahora, las mejoras provocaron que muchos oficios se fueran extinguiendo como los escribanos, zapateros o costureras manuales, quedando en la actualidad sólo algunos, en comunidades apartadas. Con el paso del tiempo y la introducción de las nuevas técnicas, aparecieron los oficios de operadores y personal de mantenimiento de múltiples tipos de maquinarias como aviones, trenes e industrias entre otras muchas, por cierto, inimaginables para aquellos que manejaban una piedra afilada. Y qué decir de las herramientas y equipos auxiliares que humanizaron y elevaron la calidad de los trabajos manuales, son tan diversos que se necesita pasar un curso para utilizarlos.
Nada que todo tiene su historia. No obstante, a los innumerables avances, existen algunos oficios antiguos que no son tan elogiados como los de limpiezas públicas y hogareñas, enterradores, custodios o cuidadores de personas enfermas, sin embargo, pensemos como sería la vida sin ellos.

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