Las Grandes Familias

Los que tuvimos la dicha de ser parte de familias numerosas, muchas veces sentimos nostalgia y lo interesante es que esos tiempos ya no volverán. Sólo quedan los recuerdos de las grandes reuniones familiares y las relaciones entre ellos. Los numerosos hermanos, tíos, primos o sobrinos, eran como un amasijo de parientes donde en ocasiones reinaba la paz y otras la guerra, pero era hermoso. También sucedía que era difícil conocerlos a todos por las diferencias de edad, muchos tíos eran menores que los sobrinos.
 En épocas anteriores las grandes familias tenían un papel protagónico. Los apellidos definían a las castas como Los González, Los Médicis, los Kennedy, Los Ivánovich, Los Calderones o los Castillos por mencionar algunos. No quería decir que fueran ricos o pobres, sólo identificaban a las numerosas proles y sus descendencias. Es posible que fueran tan prolíferas por la falta de anticonceptivos, porque muchas no tenían suficientes recursos para mantenerlos. El número de hijos oscilaban entre 6 y 18 como promedio. Contaban con un Patriarca que podía ser el padre o la madre y sus numerosas descendencias, los hijos con sus correspondientes cónyuges, los nietos y los bisnietos. Los clanes llegaban a ser tan numerosos que con gran facilidad rebasaban los 50 o 60 miembros.
En pequeños pueblos, donde se asentaban matrimonios con proles numerosas, con el tiempo, llegaban a convertirse casi todos en familias. Esto trajo por consecuencias que en algunas zonas que no prohibieron los matrimonios entre parientes existieran problemas genéticos en las descendencias. Es curioso cómo las tribus antiguas eran ilustradas y prohibían nupcias entres miembros de las mismas castas. Por otra parte, el que se buscaba problema con unos de los miembros de la estirpe debía luchar con todos, eran como un numeroso ejército.
Anteriormente, algunos miembros de las numerosas familias se separaban como los millones que emigraron cuando el continente americano fue encontrado, en busca de nuevos horizontes, pero eran tantos, que no se percibía la merma. Esos emigrantes crearon a su vez, otros núcleos bastantes numerosos allende a los mares. Esto ocurrió hasta más o menos después de la segunda mitad del siglo XX. La modernidad exigió su pago. Para el disfrute de la vida social y laboral, los matrimonios tuvieron que disminuir el número de sus proles, máximo a 3. En algunas regiones, el estado reguló el número de nacimientos para evitar la superpoblación.
En la actualidad el número de miembros de las familias juntos es aún menor porque continúan las migraciones externas e internas para estudiar, trabajar o por otras causas. Las grandes familias ya prácticamente no existen.
Gracias al desarrollo de las comunicaciones los familiares se ven en una pantalla y se envían mensajes a diarios o viajan a visitarse. No como antes que los que partían, muchas veces nunca más se sabía de ellos.
Nada que hasta las familias están siendo influenciadas en sus estructuras por las nuevas tecnologías y sus conceptos han cambiado. Ahora los padres pueden ser del mismo sexo o sólo de un miembro. Atendamos a las familias, aunque ahora sean pequeñas y diferentes.

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