Generaciones

En tiempos antiguos la gran mayoría no lograba conocer a sus abuelos e incluso perdían a sus padres sin haber llegado a adultos. Gracias a la vida, la evolución, la medicina, las tecnologías y a Dios, que eso cambió y ya después de la segunda mitad del siglo XX, es común convivir tres generaciones y hasta una cuarta.
Antes los ancianos eran valiosos, eran los libros, eran los manuales y hasta los planos estaban en sus mentes. Recuerdo con mucho amor cuando comencé a trabajar a mediado de la década de los 70, los obreros viejos eran tesoros, se destacaban en sus especialidades y sabían por donde pasaba cada cable eléctrico y cada tubería de agua soterrada, otros conocían cuáles válvulas o accesorios había que manipular para mantener la planta trabajando o arrancarla cuando paraba. Así ocurría en el mundo entero. Los maestros como les llamaban eran los artífices de todos. Guiaban para hacer el pan, un helado, una mezcla ideal,  una buena cosecha, levantar una pared o tallar una madera. Que decir de los presidentes o el papa debía tener unos cuantos años cumplidos para ocupar esos cargos. Muchos jóvenes y no tan jóvenes ni piensan en eso, posible piensen que las computadoras se llenaron de información solas.
Ahora no apreciamos como se debe, a la tercera y cuarta generación, a la que incluso estamos dañando, dándole ínfimos retiros pensando que es un favor y obligándolos a trabajar más años para jubilarse. No recuerdan que ya ellos se sacrificaron. Las generaciones de mayor cantidad de años fue la que vivió la II guerra mundial. Muchos siendo aún adolescentes participaron en varias contiendas y luego en la reconstrucción del mundo, después que los bombardeos indiscriminados casi arrasaron con el fondo habitacional  e instalaciones de todas índoles, en muchas partes del mundo. Fueron ellos los que hicieron posible el desarrollo actual con su trabajo y hoy son el gran ejército de la tercera generación que ha aumentado la esperanza de vida a niveles espectaculares. Muchos crearon canciones inolvidables, cantaron con voces inigualables, interpretaron obras con maestrías, crearon los grandes comercios, los establecimientos de comidas rápidas y la modernidad del transporte entre muchos de los adelantos actuales.
Por eso en estos tiempos de epidemia, al igual que estamos con orgullo y amor, homenajeando a todos los que están dando todo por salvar muchas vidas, cuidarlas y alimentarlas, también debemos homenajear a esa parte de la tercera generación que están perdiendo sus vidas de forma inesperada, aunque sea póstumo. Ellos también están proporcionando material humano para que una tragedia como ésta no se repita.

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