Crisis, Internet y Celulares

Después de que hemos permanecidos alrededor de 18 meses con regulaciones y paralización de todos tipos de actividades sociales, incluyendo contactos directos con familiares y amigos. Rodeados de imágenes desoladas que ni los más avezados filmes de ciencia ficción concibieron, y escuchando noticias sobre cifras de contagiados, graves y fallecidos, me pregunto qué hubiese sido de la humanidad de no contar con un sistema de internet que funcionaba prácticamente en todos los países y con una cantidad de teléfono celulares con dígitos mayores que de habitantes.
Gracias al uso del internet, un gran porciento de los trabajadores pudo realizar sus funciones desde casa; otro gran número de estudiantes de todos los niveles pudo recibir sus clases por la red; aumentaron las compras en línea y los establecimientos de confección de alimentos cumplían pedidos para llevar.
Las familias se comunicaban y se veían en las pantallas de sus móviles y otros medios, constantemente. Los artistas crearon muchas variantes para expresar su arte en forma digital, otros aprovecharon para disfrutar de las abundantes programaciones y algunos se hicieron famosos en las redes sociales con noticias alarmistas y con diferentes propuestas artísticas, de modelajes o simplemente memes.
Bueno, millones tuvieron que trabajar presencialmente a riesgo de su salud y hasta de sus vidas como los científicos que laboraron vigorosamente para encontrar fármacos adecuados y las vacunas. Los trabajadores de la salud, del tráfico, soldados, funerarios y muchos sectores más que bregaron infatigablemente en todos estos meses por salvar y cuidar nuestras vidas, hasta fueron los acompañantes de los fallecidos en sus últimos momentos. Por lo menos debíamos darles las gracias,
Por otra parte, la economía no se paró en su totalidad, aunque muchos sectores importantes como el turismo y la gastronomía se afectaron grandemente. Sin embargo, otros como el comercio internacional marítimo continuó y lo vimos en la cantidad de barcos retenidos en el canal de Suez, así como la aviación comercial. Las producciones de muchos renglones aumentaron como la de implementos necesarios para combatir la pandemia y la producción de alimentos.
Todos vimos que los mercados se quedaron vacíos sólo los primeros días, luego se ha mantenido el suministro de todos tipos de productos. Los niveles de crecimientos del producto interno se informan bajaron, pero a cifras que de no tener los sistemas de interconexión actuales hubiesen sido inmensurables. Algunas compañías hasta vieron sus arcas engrosadas. Las mayorías de los países ayudaron a los que quedaron desempleados por los cierres, se dejaron de cobrar algunas rentas o las desplazaron y muchas personas a título personal o colectivo, repartieron alimentos y otras ayudas. Algo inédito y bien recibido.
También han ocurrido cosas negativas que no dependen de la tecnología como las consecuencias del estado emocional por el encierro y el temor a enfermar. Aumento de la violencia intradomiciliaria. Algunos no creyeron en la existencia de la crisis y daban como falsas las cifras de los casos de muertes y contagiados. Por otra parte, se han desatado fuertes protestas por inconformidades y hasta conflictos armados en algunas regiones. Los descreídos salían a las calles a protestar por el encierro y celebraban fiestas clandestinas.
Al final del túnel, gracias al internet y los celulares, el daño no es tan catastrófico como los ocurridos en pandemias ocurridas en tiempos pasados. Se comienza a escuchar que los sectores más golpeados como el turismo con sus cadenas de instalaciones y servicios, así como la gastronomía, los espectáculos culturales y deportivos resurgen como el Ave Fénix y proyectan restablecer sus actividades, en hora buena. La olimpiada en Tokio mantiene su fecha de realización y los planes para el próximo verano se organizan, pese a que existe aún, un gran peligro por el número de contagios.
La humanidad toma las riendas de la situación y vislumbra que, como parte del restablecimiento de la normalidad, digitalizar muchas más actividades marcará un mayor progreso, así como preparar los sistemas de salud para posibles contigencias. Tengo confianza que se cumplirán los pronósticos de lograr el porcentaje de inmunidad de rebaño para las fechas estivales, aunque ya suenan tambores de que todo se pudo evitar y búsquedas de culpabilidad.

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