Cónyuges y Padres

Tener muchos años arriba es como tener gran cantidad de tragos, en el primer caso nos creemos con derecho de opinar por lo que hemos vivido y en el segundo, nos desinhibimos. Y como beodo toco el tema de los padres y de los cónyuges. Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer y podemos extender más, detrás de un gran hombre hay una gran familia.
Cuando mi esposo y yo llegamos a estas tierras de visita nos encontramos con un buen grupo de coterráneos que habían laborado de una forma u otra con nosotros y que por suerte se habían unido e intercambiaban con frecuencia. Que grupo de personas más capaces se reunieron en un mismo punto del universo, doy fe de ellos. Cada uno especialista en todos los sentidos de la palabra en su área. A sus respectivas parejas, no las conocíamos a todas. En el transcurso de este tiempo hemos tenido la oportunidad de intercambiar con ellas, nos quitamos el sombrero, son del mismo quilate que sus cónyuge. Sin mediar palabra hemos comprendido que han dejado muchas cosas importantes de sus vidas por seguir a sus parejas en el nuevo camino, fueron tan valientes como ellos y creo que más. Renunciaron a sus trabajos, sus profesiones, sus casas entre otras cosas e involucraron a sus proles que hoy son niños maravillosos como sus padres. Educados, conocedores de varios idiomas, simpático, respetuosos y con seguridad, serán excelentes profesionales. Por otra parte sabemos que tienen familia por lo general numerosa, llenas de problemas como todos en esta vida. Quien no tenga problema no es terrenal. Todo lo hacen por sus familias de aquí y de allá, saben que el sacrificio de romper barreras trae mejoras importantes para sus vidas, fundamentalmente a sus descendientes.
Una partes de esas familias son los padres, muchos han llorados por la lejanía de su prole o por no ver crecer a sus nietos. Pero esas nuevas familias no olvidaron sus orígenes y los padres han sido invitados, y a los que hemos podido conocer nos han llenado de orgullo. Esa capa creadora de esa hornada de jóvenes, también son personas de alto valor y supieron inculcarles buena educación a sus descendientes. La cosecha de ese amor, ellos hoy son hombres y mujeres de valías; buenos con sus familias; compañeros de trabajo; excelentes amigos y buenos ciudadanos. Queremos darles las gracias a todos por permitirnos compartir con ellos y conocerlos un poquito. Les pedimos perdón por muchas veces aburrirlos con charlas de nuestro antiguo trabajo y no darles la oportunidad a que aporten sus experiencias, se lo debemos.

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