Política

He aprendido que la política es una palabra que resume las actividades permisibles o no en todas las esferas de la vida, contrario a lo que creía tiempo atrás de que sólo se enmarcaba a los sistemas de gobiernos y a personas con trajes y corbatas que se dedicaban a promover los cánones de los Estados.
A través de la historia se han ido implementando sistemas sociales y económicos que se sustituían a medida que las sociedades iban desarrollándose. Esos procesos influían en todas las instituciones, desde las iglesias hasta las bases productivas, e incluso, en la relación familiar. Las normas o políticas son importantes en todo tipo de organización, de lo contrario, la vida sería un caos y no se lograrían los objetivos deseados.
En algo tan cotidiano como un matrimonio, donde el cura o el funcionario público pregunta a la pareja si quieren unirse voluntariamente, así como cumplir las responsabilidades maritales, los novios no dicen siempre la verdad. Por lo general, el matrimonio se rompe rápido, no lo rige un acuerdo serio. Así ocurre en una empresa, en un hospital, en un restaurante o en cualquier tipo de relación que implique más de dos personas, donde para realizar cualquier función tienen que regirse por una política. Algunas reglamentaciones son de gran importancia, como el caso de la Constitución para organizar un país o el Código de Tránsito que, por cierto, en algunos lugares no se cumple y es hasta peligroso conducir. Las políticas también son escalonadas, desde la organización de Estado hasta la más elemental estructura. En ocasiones se asemejan entre entidades, pero no son iguales, depende de los recursos que se manejen, el número de integrantes y del sistema de la nación, entre otros elementos.
Cada país tiene sus particularidades, influenciadas fundamentalmente por las formas productivas y las creencias religiosas imperantes. Hoy en día tenemos 192 sistemas políticos; cada cual adapta sus estatutos, reglamentos, sistemas judiciales o de migración según sus condiciones. Por consiguiente, unos obtienen ventajas en un renglón y otros las logran en otros ramos, por lo que todos tienen elementos negativos y positivos. Bueno, existen algunos que poseen más de uno que de otro; nada es perfecto.
Los antiguos vivieron momentos complicados cada vez que surgían propuestas de cambio de relaciones productivas; por ejemplo, liberar a los esclavos implicaba que debían dar un tratamiento a aquella gran cantidad de personas, o los feudos debían venderlos o arrendarlos. Las consecuencias aún subsisten como pedazos de cada sistema antiguo: perduran los esclavos con bajos salarios, alquileres, subcontratos y propietarios, entre otras formas de participación en la creación de bienes y servicios.
La política es complicada, pero a muchas personas les gusta dedicarse a ese aspecto de la vida; desean buscar formas para aumentar el bienestar de las sociedades y que todas las instituciones funcionen bien, lo difícil es lograrlo. Aún no hemos descubierto cuál es el mejor modelo de sociedad. Unos creen que es mejor regirse por el mercado, otros por las propiedades, otros por la igualdad, otros por el esfuerzo, y muchos aspectos más. Y lo más malo de este complicado asunto es que todos creemos tener la solución en las manos y las propias sociedades con problemas están divididas. Ojalá no ocurra un conflicto bélico en busca del ganador. Quizás sea tiempo de idear un estilo de vida para lograr que las mayorías puedan disfrutar de todos los logros científicos.

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