Números que no Miramos

En este mundo todo es importante por insignificante que parezca. Aunque los números no resuelven los problemas de los más de 7 mil millones de personas que vivimos en este bello planeta, por las numerosas estadísticas que se han logrado es importante conocer que alrededor de la mitad de la población mundial no tiene satisfechas sus necesidades vitales y existe un número elevado que ni aspira a ello; viven como los originarios, en tribus.
Las organizaciones de carácter mundial poseen el gran mérito de obtener esos números que no se miran cotidianamente, como por ejemplo cuántos somos, cómo vivimos, el número de eventos catastróficos ocurridos, ya sean naturales o no, el comportamiento del clima, números de accidentes de todo tipo, cantidad de fallecidos y sus causas, cuántos analfabetos existen y el nivel de educación en cada región, el índice de pobreza, cuáles regiones son más felices, quiénes tienen fortunas, cuántos niños son felices en su medio; en fin, estadísticas positivas y negativas que nos indican cómo el mundo ha evolucionado y las áreas que quedan por atender. Algunos recuentos son tan escalofriantes que posiblemente sea mejor que las manejen los especialistas, pero también pueden ser un acicate para que muchos no cometan tantos errores.
Pienso que, si conociéramos las cantidades de muertos y sufrimientos de las personas por consumir alimentos no adecuados, por fumar, por conducir ebrios, por portar armas, por arrojar desechos en cualquier sitio o por simplemente no prestar atención a los deprimidos, muchas cosas se podían evitar o bajar las incidencias. Existen acciones que dependen de nosotros mismos y ningún gobierno tiene que establecer; sólo son parte del comportamiento humano y del quehacer cotidiano.
¿Cuántas estadísticas negativas bajaran si fuéramos cumplidores de las leyes sociales establecidas? ¿Quién nos tiene que decir que es necesario eliminar el comportamiento violento con las parejas, con los hijos o las familias? Por cierto, están aumentando las cifras de hombres que no solo matan a sus mujeres, sino también asesinan a sus hijos. La cantidad de personas fallecidas por arriesgarse a emigrar a otras regiones en embarcaciones sin seguridad y cruzando terrenos peligrosos acompañados de sus hijos pequeños y mujeres embarazadas ya es una noticia cotidiana. Es posible que el desarrollo logrado por algunas regiones sea el motivo para salir en busca de mejoras sin ninguna seguridad. Quizás una solución sea preguntarse qué hicieron ellos para lograr esas condiciones.
Por otra parte, también existen números contradictorios y a la vez hermosos. Se considera que cerca de 500 millones de personas son aborígenes y radican en 90 países, casi en las mismas condiciones que sus ancestros. Ellos utilizan conocimientos y costumbres de sus antepasados, y es bueno conocer que este sector de la población mundial, con su comportamiento de amor a sus tradiciones, ha provocado que se reconozcan sus derechos y modo de vida natural. A su manera son felices, aunque no tienen sistemas de salud, ni instalaciones sanitarias o hidráulicas, sus viviendas son de materiales naturales, así como sus atuendos; aunque ya en algunas regiones la tecnología de las comunicaciones está llegando. Otro sector que revierte alrededor del 80 % de los alimentos del mundo son los campesinos, y aunque han recibido un poco de tecnología para mejorar sus condiciones aún es insuficiente. Su número en todas regiones baja cada año y, contradictoriamente, muchos de los que salen de sus países van a engrosar la fuerza de trabajo campesina en otras regiones. Así es la vida. En zonas desarrolladas tenemos también números que no miramos, y en ocasiones, emigramos a formar parte de ellas, devengando salarios mínimos, radicando en viviendas sin agua corriente y construidas con materiales desechables, anexas a grandes urbes.
Por otra parte, miles de millones de personas no puedan leer un libro, ir a un museo, a un parque de diversión o un concierto, aunque vivan en grandes urbes, porque los precios son exuberantes. Hasta en la televisión se reservan los materiales que se valoran como más populares para que se realice un pago extra o los alquiles, entonces los que no tienen buenos salarios o no poseen tarjetas de crédito no pueden disfrutar de las tecnologías y del desarrollo mundial. Muchos creen que todos tienen tarjetas de crédito y están inventando ya que sólo exista la moneda digital.
Por estos pocos ejemplos pienso que en estos tiempos se debía prestar mayor atención a esos números que parecen insignificantes.

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