Los Nuevos Olvidados

Los seres humanos hemos progresado mucho en estos últimos 50 años, pero lo interesante es que aún vive una generación que no conoció en su juventud ese desarrollo; lo bueno es que muchos han podido disfrutar todas esas novedades en edades maduras. Sin embargo, contradictoriamente ocurre que cerca de la mitad de las generaciones actuales no disfrutan de casi ninguno de todos esos avances y su esperanza de hacerlo cada vez se aleja más.
Hace un tiempo que, llena de optimismo, yo veía el vaso llenándose de logros y comodidades para los humanos; craso error. Hoy es hasta preocupante que la mitad de la población próspera no mira al lado o atrás para dar la mano a sus compatriotas para ayudarlos a subir; parece que piensan que el pastel no alcanza para tantas personas.
Según el programa de desarrollo de la ONU se estima que más de 3 000 millones de personas viven con 1 o 2 dólares diarios, y esos son promedios, muchos días la pasan sin ninguno. La desnutrición infantil es alarmante y todos sabemos que eso repercute en la talla y la inteligencia humana, lo que a la larga puede traer consigo una involución de nuestra especie.
El excelente paso del crecimiento económico mundial hasta el cierre del año 2019 se vio frenado a causa de la pandemia, que al requerir miles de restricciones para minimizar los malos efectos de la enfermedad paralizó los sectores de los servicios, negocios y transporte de todo tipo, conllevando, como caída de fichas, la pérdida de innumerables puestos de trabajo. El desarrollo turístico y la aviación internacional sufrieron un gran golpe. Lo bueno es que ha comenzado un despegue alentador, sólo que muchos poderosos parece que sacaron como conclusiones que deben convertirse en más poderosos.
A todos nos debía preocupar que otro de los efectos negativos de la inmovilidad fue que impidió que continuaran trabajando muchas organizaciones que protegían a los niños, las mujeres, personas vulnerables y la salud, entre otras, y sólo se habla del cambio climático o del medio ambiente. Las redes sociales hoy muestran niños y poblaciones completas bajo los efectos del hambre, de la sequía, inundaciones y otras catástrofes y necesidades cotidianas, pero casi nunca se plantean programas a corto o mediano plazo para minimizar esos efectos, como las construcciones de presas, planes para la agricultura, entre otros. No se ve el renacer de organizaciones importantes como la Cruz Roja Internacional, que estaba en todas partes ayudando. La protección a las mujeres no avanza lo que debería y muchas son asesinadas por sus parejas hasta con sus hijos. Las tropas de las Naciones Unidas que ayudaban en conflictos y eventos naturales tampoco se sienten. ¿Será que la ONU ya no tiene recursos suficientes? Ahora algunos países son los que imponen sanciones a otros según sus intereses políticos y comerciales. ¡Es increíble!
Por otra parte, el abandono a los desposeídos es tan grande que ni de las ONGs que tanto aportaban se palpan los resultados. Sólo se pueden apreciar esas situaciones cuando algún nuevo documentalista expone en las redes sociales las situaciones paupérrimas en que viven los habitantes de países como Burundi, Chad, Burquina Faso, Congo Democrático, por citar algunos, que tan sólo cuentan con menos de un 20 % de electrificación del país, por lo que esos millones de personas sin energía tienen que talar árboles para cocinar y calentarse. Esta deforestación debía considerarse en los famosos planes para evitar el cambio climático, ¿no creen?
En contraposición, es relevante que en países pobres del mundo ha surgido una clase rica que exhibe buenas vestimentas de marcas, automóviles, joyas, viajan, disfrutan de todo tipo de comodidades y en algunas capitales hasta se han construido fabulosos rascacielos, símbolos de poder. Entonces, ¿quién va a ayudarlos si ellos mismos no se ayudan?
Estamos en un punto en el que cuando muchos que estábamos entre los olvidados por varias vías podemos disfrutar de los avances, es como si contrajéramos la enfermedad del OLVIDO y no deseáramos ayudar a los que no tienen nada, usando justificaciones variadas para ello. Comprobamos todo esto cuando miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta que las redes sociales tratan sobre dietas, de cómo bajar de peso, hacer ejercicios, cómo hacernos ricos y hasta de cómo nos podemos autocurar, sin pronunciar ni una palabra por los olvidados.
La mayoría de los “influencers” incitan a que usemos pelos de colores, nalgas y uñas postizas, modas extravagantes, y en ocasiones, para mostrar algo que impacte, hasta dañan su propia seguridad. Pero en este mismo grupo existe una parte que, como los nuevos Marco Polo, están mostrando al mundo muchas realidades aún desconocidas o poco difundidas, tanto sociales, económicas y de tal naturaleza que son dignas de reconocimiento, y que desde nuestros sillones podemos apreciar. ¡Gracias Muchachos por dar a conocer a los Nuevos Olvidados en muchos de sus materiales!

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