El Tiempo de la Distancia

La implementación de los avances de la ciencia ha permitido que el intangible tiempo sea apreciado de diferentes aristas y en la actualidad sea una de las medidas más relevantes para realizar cualquier acción. Esto ha sucedido al percatarnos de la importancia de valorar que su transcurso debe ser lo más productivo posible, porque existen tantas cosas que se pueden realizar en esta vida que el tiempo se convierte en más valioso que el mismo oro. Todos sabemos que cada segundo que transcurre es el pasado, y no se puede borrar o rehacer nada de lo realizado. Así el tiempo es el bien más preciado que poseemos y debemos tratar de utilizarlo en eventos beneficiosos: compartir con familiares y amigos, cuidar de la salud, disfrutar, realizar buenas acciones y expresar a nuestros seres queridos, y a todos en general, hermosas frases, porque más adelante puede ser tarde.
En el pasado, cuando los humanos se desplazaban hasta todos los lugares por sus propios pies o con el auxilio de algunos animales y carretas, las distancias recorridas para cualquier tipo de gestión consumían grandes cantidades de tiempo de la vida. Por esa época todo se contabilizaba en unidades de medidas de longitud, distancia, espacio, expresado, por ejemplo, en kilómetros o millas. En la actualidad, en la mayoría de los países las distancias se miden con las horas y minutos que se necesita invertir para desplazarnos al trabajo, a la escuela o a realizar cualquier otra gestión. Ese tiempo invertido en los recorridos no tiene retribución monetaria, aunque puede ser aprovechado en leer, o en disfrutar de las redes, del entorno o de una puesta del sol.
Es posible que nunca hayamos pensado en cómo se entretenían los humanos que comenzaron a explorar el mundo para conocerlo, y por ejemplo, permanecían meses en un barco para atravesar el océano y llegar a otros lares. ¿Qué sentirían aquellos que viajaban en carretas o caminando y recorrían grandes distancias? O tal vez, ya más recientemente, cuando un tren u otro vehículo se desplazaba por grandes distancias y los viajeros no tenían otra opción que esperar pacientemente llegar a su destino.
Hoy la vida se pinta de otro color. Ya casi nadie piensa en cuántos kilómetros existen desde un punto a otro; se miden los recorridos en tiempo; se valora el tiempo que tardan en llegar al destino deseado con exactitud. Cuando Julio Verne lanzó su novela “La vuelta al mundo en 80 días” era ciencia ficción, y hoy esa acción podemos realizarla en un avión en menos de 80 horas. En los inicios del siglo XVI, Magallanes y Elcano hicieron un periplo a la tierra navegando durante 3 años, aunque no lo realizaron por una ruta directa. En la actualidad estos recorridos por mares, y con las aperturas del canal de Panamá y el de Suez, más el uso de nuevas tecnologías en las naves, se contabilizan en algunas semanas.
Trasladarse de un continente a otro en pocas horas de vuelo, a grandes alturas y sin preocuparnos por las inclemencias del tiempo, a no ser que sean extremas, es uno de los grandes logros de la tecnología, así como desplazarnos a velocidades por encima de los 500 kilómetros por hora, logradas en los trenes balas. Algunas que otras embarcaciones, como los cruceros, han logrado que viajar se haya convertido en parte del placer del paseo, las vacaciones o viajes de negocios. A su vez, vivimos en tiempos en los que una nave espacial llega a otros planetas en menos tiempo del que los humanos usaban en épocas pasadas para recorrer el océano Pacífico o un continente. Recientemente, con la competencia de los multimillonarios Bezos, Musk y Branson, que realizaron incursiones en las órbitas terrestres por unos minutos, los viajes espaciales dejaron de ser sólo de organizaciones gubernamentales para convertirse en suculentos negocios privados. De esta forma, el tiempo de la distancia cada vez se acorta más y muchos ya sueñan con los viajes virtuales.
En la rama espacial, los recorridos y las distancias interplanetarias son tan enormes que su unidad de medida es la recorrida por la luz en un año, y se ha detectado que muchos objetos cósmicos están a millones de años luz. Por otra parte, con las velocidades promedio que alcanzan los vehículos modernos de diferentes tipos y el buen manejo de las infraestructuras viales, es cotidiano que todos digamos que algo está a 10 minutos, 30 minutos o a tantas horas de distancia, porque ya los trayectos se miden en el valioso tiempo, convirtiéndose en vital esa información para la toma de muchas decisiones de la vida.

 

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