El hombre de las nieves

No se asusten no les comentaré sobre el abominable hombre de las nieves, será sobre la colosal nevada de estos días en varias regiones. En nuestra estancia por estas tierras hemos disfrutado de una temporada invernal completa con sus pros y sus contras. Aprendimos que siempre que se tomen medidas para protegerse, el crudo invierno no es tan malo. Las imágenes de la cantidad de nieve que ha caído en los países de Europa y parte de América del Norte desbordan las expectativas normales para esta temporada. Se comenta que la capa blanca cubrió zonas donde hacía muchos años sus pobladores no la recibían y como todo tiene algo bueno algunos aprovecharon la ocasión para esquiar en casa.
Las regiones del mundo situadas a altas latitudes, tanto norte como sur, cada año disfrutan del invierno con todas sus características, incluyendo en algunos años fuertes tormentas. La equiparo con la zona meridional donde en temporadas de verano – otoño se forman ocasionalmente ciclones o tifones poderosos. En el pasado eran aterradores los numerosos daños que ocasionaban esos eventos en el orbe. Con el avance de la era moderna los gobiernos invierten recurso en pronósticos, para resguardo de las poblaciones y de los recursos materiales posibles con vista a disminuir los estragos de los inevitables fenómenos atmosféricos. El aumento de la cultura en ese aspecto es objeto de alabanza para todos y cada vez son menos las pérdidas humanas y materiales.
Me maravilla el grado de precisión de los pronósticos de nevada en Edmonton, se informa la hora que comienza, cuando dejará de hacerlo y si es una fuerte o ligera. ¡Fabuloso! y los equipos para sacar la nieve limpian con tanta rapidez las avenidas importantes que parece que vuelan. Los establecimientos y vecinos son responsables de limpiar su suelo. Las áreas verdes y los techos son el símbolo del crudo invierno, más de tres meses cubiertos por completo del manto níveo que en los días soleados te penetra en los ojos y te deslumbra. En toda esta temporada invernal nevando o no, hemos podido seguir visitando los comercios y caminar por las aceras sin que la capa de copos blancos, moleste mucho. La vida sigue igual. Eso sí, cubiertos con abrigos, botas, guantes y gorros que se llevan con gran elegancia.
Al cese pronosticado de las nevadas salen los hombres de las nieves a cumplir con su cometido, unos manejando variados equipos o simplemente con una gran pala.

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