Aprender en las Redes Sociales

Millones de personas se encuentren con la mirada fija en la pantalla de sus teléfonos, sus computadoras o la televisión, y la causa es la gran cantidad de información de todo tipo que son proporcionadas por las mismas. El precio de usarlas es relativamente bajo, pero los dueños obtienen cuantiosas ganancias por lo masivo de su uso. Podemos buscar la información que queramos conocer, desde cómo cocinar algo, curar alguna dolencia o reparar cualquier equipo, hasta lo más impensado, provocando que podamos realizar acciones correctas o dejemos de hacer algunas, tales como no ingerir un determinado alimento que nos puede causar problemas, por ejemplo. La información es útil y se dice que es poder, aunque en ocasiones, las redes más bien nos brindan desinformación, al difundir los puntos de vista precisamente de quienes las emiten.
Al entrar en Facebook, Twitter, Google o YouTube y poder conocer de tantas personas o personajes a los cuales hacía mucho tiempo no veía ni conocía su estatus, quedé maravillada. Luego comencé a ver personas con las que nunca había tenido contacto visual, pero me agradaban sus puntos de vista y ahora tengo unos cuantos amigos virtuales. Existen otras plataformas con disímiles enfoques, proyecciones y formatos que también tienen sus encantos. Hay para todos los gustos.
He aprendido a ser tolerante porque todas esas plataformas proclaman que no se puede usar tal o más cual cosa, pero en la práctica, pocas cosas son censuradas y se opina con libertad de expresión. Últimamente abundan temas religiosos, de géneros, de políticas, médicos y de todo tipo, pero muchas veces las personas opinan sin valorar la repercusión que puedan tener. Algunos comparten públicamente comentarios soeces, incitadores a revueltas, faltas de respeto, y no faltan las fotos exóticas o los jóvenes exhibiendo sus hermosas dotes. También exponemos tiernas fotos de los abuelos y padres queriendo que todos vean cuán hermosos están los hijos y nietos. En fin, todos queremos mostrar nuestras fortalezas.
En cuanto a las informaciones políticas, las técnicas de salud o de belleza posiblemente sean los temas menos leídos y visto, pero tienen sus seguidores. Han aparecido tantos descubridores de métodos naturales para curarnos que estoy pensando que esos que suben tantos los precios de los medicamentos lo hacen porque saben que dentro de poco nadie los va a necesitar, pues con ejercicios, dietas y alimentos que curan y evitan el cáncer mejoraremos la salud. Resulta interesante que no hay propuestas unánimes en cuanto a la alimentación para que todos podamos comer sanamente y practicar esos ejercicios; existen muchas variantes. Además, millones de personas en este mundo sólo pueden obtener una comida al día o en días salteados y no tienen caminadoras eléctricas en casa, aunque caminan mucho buscando trabajo.
Las informaciones más interesantes las he obtenido de los nuevos exploradores del mundo, que han mostrado cómo son las costumbres de cada región, sus formas de vida, los hermosos paisajes y algunas que otras patas de pavos reales de las regiones que visitan. También aprendo con las cosas curiosas de diferentes países, ya sean prósperos o no. Todos esos materiales me han permitido conocer que los pueblos y países son como las personas, cada uno tiene sus virtudes y defectos; además, funcionan como hogares con sus reglas, donde lo que permiten los padres en uno, en otro no lo aceptan; por ejemplo, en lo referente a las formas de comportarse socialmente, unirse en matrimonio, las formas de vestirse y alimentarse o las costumbres folklóricas.
Aprendí con las redes sociales que trasladarse de un país a otro no nos nutre de la enseñanza necesaria, sólo nos proporciona hacer comparaciones. En realidad, para conocer bien un lugar es necesario viajar a muchos sitios, o por lo menos, disfrutar de todos esos materiales excelente que los nuevos exploradores brindan.
Por otra parte, últimamente temo a los analistas políticos, económicos o sociales porque realizan evaluaciones alarmantes, buscando seguidores. Ni los noticieros oficiales de los países están cumpliendo su función; usan el lema de ser imparciales pero están llenos de censuras de sus propios productores, y como si se pusieran de acuerdo, dan las mismas noticias. La música y el cine son algunas de las esferas más agradables; hay para todos los gustos y colores. Lo mejor es que muchos músicos, cantantes, cineastas o actores saltan a la popularidad haciendo uso de estos medios, sin que medien los exigentes promotores. Tenemos como ejemplo los cortos con bailarines de muchos países haciendo la misma coreografía con la música de la canción Jerusalema, llena de colorido y compás. ¡Excelente!
Nada, que las redes sociales son maravillosas si las aprovechamos y buscamos aprender con ellas. Lo que más me agrada es que existen tantas propuestas que puedo seleccionar lo que me gusta ver, ya sea un noticiero, una película, una novela u otro material, y si no lo encuentro interesante lo cambio y busco otra propuesta.

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