Antiguo y Moderno

La vida actual se mueve entre lo antiguo y lo moderno, por lo que no es de extrañar que unos vivamos como en siglos pasados y otros vivan como en cápsulas extraterrestres; unos caminen o se trasladen en carretas, mientras otros viajen en aviones o salgan al cosmos en una nave espacial.
Muchos siglos han transcurrido desde que los humanos habitan en la tierra, según reportan los antropólogos al encontrar y analizar fósiles hallados en varias regiones del mundo. Esa historia aún no se ha terminado de escribir, porque cada día surgen nuevos hallazgos con datas más arcaicas, y junto a los conocimientos y costumbres que se fueron transmitiendo de generaciones a generaciones conforman lo antiguo.  Todos ellos tienen un gran valor y hoy son el patrimonio tangible e intangible de la humanidad.
Lo moderno, en realidad, recién surge, a partir de que el pasado siglo XX se concretaron una serie de procedimientos novedosos: medicamentos y vacunas, medios de transporte veloces, comunicaciones sofisticadas y técnicas de diagnóstico y análisis de materia adelantadas, entre otros avances, así como la observación del inframundo, como las bacterias y átomos con potentes microscopios, que han permitido que se estudien las más mínimas partículas que, por cierto, corroboran o desechan algunas teorías que se manejaban antiguamente en el argot popular, entre los curanderos y las abuelitas para curar algunos males, alimentarse y hasta costumbres.
La alimentación es una de las esferas que se mueven entre lo antiguo y lo moderno. Se consideraban proteínas, hasta hace poco tiempo, sólo a algunos alimentos. Los nutriólogos usaban la famosa pirámide, donde en la base se encontraban los carbohidratos y en la cúspide los postres. Ahora todo ha cambiado; se incita a no ingerir azúcar y algunas dietas no recomiendan consumir carbohidratos; otras, no recomiendan comer carnes. Lo moderno se ha convertido en alimentarse de vegetales, y que sean orgánicos. Según los nuevos nutriólogos, todos los productos de origen animal y vegetal tienen los nutrientes para que nadie muera de desnutrición, aunque realzan los de su región. Siguiendo estos estilos me pregunto cómo se alimentan las personas donde no hay brócolis o col rizada…
Lo moderno incluyó un aumento de las producciones usando las siembras intensivas, así como el uso de técnicas transgénicas, injertos y el uso de fármacos en animales, por citar sólo algunos ejemplos. Inicialmente, se buscaba poder alimentar a la numerosa población y lograr el bienestar de las personas. Se crearon las comidas rápidas, los enlatados, congelados y que los múltiples productos agrícolas fueran hermosos, sanos y grandes. Su mayor mercado radicaba en las masas trabajadoras, que tenían poco tiempo para disfrutar, por tener que trabajar y luego pasarse varias horas frente a un fogón cocinando. Bueno, eso sucedía en el mundo desarrollado, el resto continuaba a la antigua.
Un vuelco de conceptos se ha producido hace algunos años al percatarse que se estaban violando conceptos alimenticios por el consumo de grandes cantidades de sustancias dañinas. Ahora se plantea que todo debe ser biológico, con cero fertilizantes artificiales y se deben lograr variadas dietas, prescindiendo en unas de la grasa, otras, del azúcar, otras, de carbohidratos y algunas de las carnes o productos de origen animal, cada una con teorías acerca de cómo obtener una buena salud. Muchas poblaciones se alimentan a la antigua y hacen caso omiso a las nuevas propuestas; la vida dará la respuesta adecuada.
Lo moderno implantó rutinas de grandes dimensiones en cuanto a la educación adecuada y exenta de malos tratos a los niños, así como la educación obligatoria en casi todos los países y un programa de vacunación masiva que ha garantizado que las muertes infantiles estén en ínfimos valores y que la expectativa de vida haya aumentado grandemente con la presencia de numerosos longevos. Se ha logrado la inclusión y protección a muchos grupos sociales, el derecho al voto y a trabajar a las mujeres, los derechos de los niños, los derechos de grupos minoritarios a vivir el estilo de vida que deseen, entre otros; lo malo es que esto no ocurre en todas las regiones. Muchas poblaciones no conocen los avances de las tecnologías aplicados a sus sistemas de vida; lo hacen en condiciones infrahumanas y con gran violencia, tanto intrafamiliar como social.
En lo antiguo se valoraban a los ancianos y a los libros como fuentes de conocimientos. Lo moderno se nutre del uso de las informaciones volcadas en las nuevas tecnologías y con los descubrimientos constantes de la ciencia. Las redes sociales se han convertido en sendas fuentes de conocimientos y se ha eliminado el secretismo para elaborar los productos y realizar trabajos. ¡Enhorabuena! Aunque se deben cuidar más a los ancianos, ellos son quienes nos proporcionaron lo que disfrutamos hoy.
Una de las fases más hermosas de lo moderno es permitir que muchos suban a las redes la información y los trucos para elaborar cualquier producto y lograr cualquier tipo de acción, por ejemplo, cómo tener éxito en la vida, ganar dinero, triunfar en el amor, lograr una buena relación con los hijos o dar opiniones políticas y económicas, entre muchos temas. Hay de todo como en botica y puedes elegir tu proceder u obviarlos, ¿no lo crees?
Lo antiguo y lo moderno aún conviven en nuestras vidas, como podemos apreciar. En algunas regiones, las nuevas generaciones disfrutan de estilos de vida con el uso de nuevas tecnologías en todos los aspectos, mientras que otras conviven con costumbres y estilos de vida según sus ancestros. ¡Hasta las formas de vestir tienen sus formas antiguas y modernas de llevar! Es posible que transcurran muchos siglos para lograr que todos implementen la modernidad, aunque lo más importante sería que siempre el confort, la familia y el amor sean los beneficiados.

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