Arriba o Abajo

Después que la humanidad despegó con un increíble desarrollo tecnológico, el cual proporcionó, entre muchas cosas valiosas para los humanos, grandes mejoras de las condiciones de vida y el alza de la expectativa de años de vida, los más de 7 mil millones de habitantes de la Tierra de pronto no sabemos si es mejor estar arriba o abajo. Bueno, me refiero a tener los pies en la tierra o en el espacio estelar, dada la cantidad de estaciones y satélites que se encuentran en esa zona y los múltiples viajes de turistas a esas regiones.
Mientras cada día aumentan las visitas de multimillonarios al espacio en costosas naves, se explora la Luna y Marte y se busca conocer el origen del planeta, quedan pendientes unas cuantas cositas que parecían que se iban a solucionar en un breve plazo de tiempo pero se están atrasando; por ejemplo, el número de personas que viven por debajo del nivel de la pobreza, sin la alimentación adecuada, para no decir hambruna, sin corriente eléctrica y sin conexión a las redes sanitarias.
Muchos seres humanos pasan hambre en algunas partes del mundo, mientras se desperdician tantos alimentos en otras, incluso, muchas veces en un mismo país. Numerosas personas tienen escasas vestimentas y viven en chozas, mientras un buen grupo se muestra en las redes sociales derrochando lujos y haciendo alarde de confortables mansiones, como los reyes y emperadores modernos.  No es que tengamos que practicar el igualitarismo, pero sí podía ser que aumentara el número de oportunidades para los países menos desarrollados que presentan indicadores bajos de nivel de educación, acceso a la electricidad y bajos o nulos salarios para muchos en empleos informales.
¡Qué bueno fuera que todos los países pudieran imprimir dinero para cumplir sus planes de desarrollo y no tener que pedir préstamos al FMI, aumentando cada vez más sus deudas! Igual de bueno sería que se puedan cumplir las promesas presidenciales hechas por sus máximos líderes en el camino al poder y que muchas veces son incumplidas por la falta de presupuestos y por el nuevo estilo de la democracia, donde los partidos de la oposición están en contra de todo, muy lejos de buscar soluciones mancomunadas por el bienestar del país.
El flujo de inmigrantes de los países más pobres hacía los desarrollados se eleva a cifras impensables en busca de mejoras económicas, y en un gran porciento es la fuerza de trabajo más calificada la que emigra al sentirse impotente, a pesar de que muchas veces no ejercen sus profesiones en sus nuevas patrias. Lo positivo de estos éxodos son los ingresos que generan en sus lugares de procedencia, conocidos por remesas. Este sector poblacional envía a sus familiares ayudas monetarias que en algunos países representa el 25 % del PIB, y es hasta mayor que el monto de la inversión extranjera en otros, según datos internacionales.
Otro renglón importante que iba disminuyendo a buen ritmo en algunas regiones era el índice de pobreza, pero en lo últimos tiempos está volviendo a caer en números rojos en casi el 50% de los países del mundo y está aumentando la presencia de personas con estas condiciones hasta en las naciones más desarrolladas. Muchos viven sin las condiciones básicas de vida en ciudadelas alrededores de las grandes urbes.
Mientras tanto, el desarrollo tecnológico y comercial, y en las esferas informáticas, deportivas y artísticas, entre otras, con el apoyo de las redes sociales, ha provocado que el número de millonarios y multimillonarios aumentara en los últimos tiempos. Se calcula que alrededor del 5% de la población mundial tienen patrimonios millonarios, y más de 2000 de ellos rebasen la dote de los miles de millones que somos en todo el mundo.
Lo más preocupante es que casi todos los países, hasta los no tan ricos, aumentan sus presupuestos para armamentos sofisticados y realizan ejercicios bélicos multimillonarios. Me pregunto: ¿Contra quién lucharán? ¿Será contra los pobres?
Otro aspecto inquietante es la competencia espacial entre las mayores potencias mundiales y entre los propios multimillonarios. Sin embargo, también persisten los conocidos problemas ambientales, catástrofes naturales, la contaminación, la pobreza y las enfermedades, que están afectando los indicadores de mejoría en la calidad de vida logrados, como la esperanza de vida y la felicidad.
Pronto podremos ahorrar para realizar un tur por la Tierra o para un viaje al espacio, ya que no tendremos que ser cosmonautas para hacerlo.

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