Aguaceros y Nevadas

En la literatura policiaca estas dos manifestaciones climáticas son fundamentales en el desarrollo de las tramas. Los aguaceros borran las huellas y las nevadas las resaltan. Nunca había estado en regiones donde la nieve lo cubre todo. Miremos detenidamente el suelo después de una nevada, todo queda liso, hermoso y si algún movimiento se realiza sobre la capa blanca queda grabado. En contraste en mi pueblo luego de un buen aguacero no queda vestigio de lo ocurrido anteriormente. Ahora como un detective, visualizo el paso de un conejo, un hombre o un carro. Me fascina verlo tan claramente y tambien decir con absoluta certeza ¡por ahí no ha transitado nadie!
Estas dos caídas del agua, en estados diferentes, son tan contradictorias como iguales. Ambas revierten el agua que se evapora y luego todo reverdece; a los niños les encanta bañarse bajo un buen chubasco o jugar y patinar en la nieve. En el lado opuesto la fase líquida al caer en grandes cantidades provoca inundaciones, crecidas de ríos, deslaves y otras catástrofes; al precipitar en forma de copos produce enormes inconvenientes en el transporte terrestre y aéreo entre otros, por su acumulación y es necesario invertir muchos recursos para apartarla. Ambas tienen su repercusión histórica. Desde tiempo remotos en las zonas que dependían para sobrevivir de las lluvias, eran capaces de sacrificar a sus mejores semejantes con tal de que los dioses contentos por la dadiva le revertieran con buenos aguaceros. En las regiones donde caen los copos blancos a sus pobladores se les hacía más difícil las tareas cotidianas y estaban obligados a diseñar estrategias para tener un lugar caliente y comida para esas temporadas de lo contrario morían y descubrieron que con las heladas las plagas morían y al llegar el otoño las siembras florecen con mayor fortaleza y rendimiento.
Así son las cosas de la vida, con lluvia o nevada somos de este mundo. Por estas fechas hay titulares por grandes inundaciones, grandes nevadas y comienzo de las olimpiadas de invierno. Los humanos somos fabulosos, disfrutamos de lo agradable y enfrentamos lo desagradable con el mismo ímpetu. Por último les comento que fuera de las novelas y las películas que tanto me gustan sin aguaceros y sin nevadas. 

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